
Sabemos
que no vivimos tiempos especialmente poéticos. Sin embargo, sí tenemos
esperanza. Porque pensamos que la información es un arma cargada de
futuro, y si accedemos a ella, en libertad e igualdad de condiciones,
podremos conectar y abrir la puerta al diálogo, la tolerancia y el
conocimiento mutuo. Por eso hemos creado DAVID, una asociación,
una plataforma, ante todo, un colectivo.
Somos personas como tú, que queremos
saber y comprender por qué en algunas cosas nos entendemos tan poco. En
una España de Goliaths informativos, que se empeñan en tapar el sol y
no dejarnos ver con claridad, nosotros “asaltamos” la red con intención
de escuchar y ser escuchados, de conectarnos.
Para salir de este loop
absurdo de oscuridad y confusión, para conseguir un futuro que no sea
de fogueo, nuestra única arma es la información y el diálogo abierto.
Creemos que sólo así conseguiremos que éste deje de ser un mundo de
mierda. Para eso hemos creado DAVID. Porque a cualquier persona con
inquietudes le apetece que las cosas, de vez en cuando, cambien de
color. Pasen y vean.
NO SE LO VAN A CREER: AÚN QUEDA GENTE CON IDEALES. COMO LO OYEN.
Conocernos,
mirarnos a la cara, no creernos por sistema ciertas versiones, no
prejuzgar, no admitir verdades a medias, no quedarse en el titular,
leer el cuerpo de la noticia…el que no esté de acuerdo con estos
principios puede dejar de leer. Los demás encontrarán en DAVID a gente
como ellos, gente que no parte de ninguna idea preconcebida. Sólo un
motor nos mueve: la curiosidad, la necesidad de saber, la necesidad de
entendernos. Queremos creer que la gente quiere saber más, que no
quieren que les lleven de la mano a ningún sitio, que todos somos
mayorcitos y ser bienpensante tiene un significado que conviene
revisar. No se trata de ser políticamente correcto, se trata de pensar
bien. Vivimos en un mundo global, donde tenemos acceso a más
información que nunca y a menudo preferimos no darnos por enterados. No
pretendemos ser héroes, pero hacemos nuestro el lema de uno: un gran
poder conlleva una gran responsabilidad.
Nuestras
intenciones se resumen en estos puntos. No hablamos de un decálogo (no
son diez) ni de unos mandamientos (jamás se nos ocurriría). Lo nuestro
es más bien hacernos preguntas.
1. Creer
de verdad en la democracia y en la libertad pasa por replantearse
constantemente tu relación con el mundo que te rodea. En el caso de la
información sobre el conflicto de Oriente Próximo, nadie parece
hacerlo. ¿Por qué?
2. Si no hay un tratamiento constructivo de la información en relación al conflicto de Oriente Próximo, ¿cómo podemos entenderlo?
3. Para
construir en una situación de conflicto, necesitamos humanizar a la
contraparte, ¿por qué nadie parece ver los matices?
4. Ser
más fuerte o más débil, más rico o más pobre no garantiza nada. La
razón moral está en otro sitio, entre todos podemos encontrarla. ¿La
buscamos?
5. ¿Vamos a
seguir tolerando a miles de kilómetros lo que en casa nos parecería
inaceptable? Reflexionemos, la democracia nos lo agradecerá.
6. La información es un arma cargada de futuro. De verdad.

|